Description
Se conoce como la Era de la Prohibici�n en Estados Unidos al periodo que va de 1920 a 1933, pero sus antecedentes y legado son tan extensos, que sin duda el tema corre adherido a lo largo de toda la historia del pa�s, desde sus primeros a�os como naci�n independiente hasta la actualidad. Durante trece a�os se intent� convertir por la fuerza a todo un pa�s en una naci�n de no bebedores; fue el reventar de un ola que se hab�a ido formando lentamente hasta explotar en 1920, y una vez pasada, sus efectos continuaron sinti�ndose durante el resto del siglo XX. Incluso hoy en d�a, la prohibici�n del alcohol en el pa�s consagrado a la libertad sigue teniendo lecciones importantes que ense�arnos. La 18� Enmienda que convirti� la iniciativa en ley constitucional, y el Acta Volstead que pormenorizaba su aplicaci�n, no surgieron de la nada; no fue una ocurrencia electoral ni una batalla r�pida y sorpresiva de un grupo de inter�s que tom� al otro desprevenido. En realidad la Ley Seca fue el resultado de casi un siglo de adoctrinamiento y lucha entre dos posturas pol�ticas y sobre todo morales: la de quienes apoyaban la Prohibici�n, los llamados "secos", y quienes se opon�an a ella, en parte por considerar que no era incumbencia del gobierno condicionar la libertad de la persona, los llamados "h�medos". Los primeros cre�an que la prohibici�n de licores, bebidas embriagantes y salones (o cantinas) era una medida necesaria para erradicar los grandes males que ya eran parte de la vida de la naci�n: esposos embriagados y violentos, accidentes laborales debido al alcoholismo, hogares destrozados, esposas maltratadas y patrimonio familiar echado a volar en un solo d�a. Los h�medos defend�an una industria leg�tima que brindaba empleos e impuestos; les preocupaban los grandes intereses econ�micos que se ver�an afectados; recordaban el respeto a la sacrosanta libertad individual y sobre todo, hac�an notar lo extra�o que era que el gobierno determinara lo que alguien pod�a ingerir o no. Especialmente porque, desde el inicio, el alcohol hab�a sido parte inseparable de la cultura norteamericana: desde los salones del Lejano Oeste, los campos de uva de los valles de California, las mesas de los hogares de todo el pa�s, hasta las cantinas de las grandes ciudades donde la clase trabajadora se reun�a para hablar sobre pol�tica. Ello sin tomar en cuenta otros �mbitos en los que la cultura del vino resultaba un elemento esencial: el desarrollo de las artes -sobre todo la m�sica y la literatura-, la cohesi�n social y la econom�a.
ISBN 9781544267142